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El regreso del cóndor

Cuatro cóndores andinos, tres hembras y un macho, criados en el Parque Nacional Zoológico de San Diego (California, Estados Unidos), que cumplen una cuarentena en la finca San Rafael de Tibasosa (Boyacá), esperan ansiosamente el momento de su traslado al páramo de Siscunsí, localizado en la vereda Las Cañas, al oriente de Sogamoso.Las aves carroñeras, que a comienzos del siglo XX hacían parte del ecosistema de páramos de Boyacá, y cuya población se estimaba en 700 ejemplares, fue exterminada por cazadores y ganaderos que veían en ellas una amenaza para sus rebaños. Paradójicamente Boyacá y Cundinamarca, las zonas del país que ostentan los mayores registros ancestrales de cóndor andino, fueron los primeros departamentos que afrontaron la extinción de esta especie.

“Su extinción no debió darse de la manera como ocurrió en el país, pues el cóndor andino, que sobresale como la única ave de su tamaño que puede volar, es, por sus características, la que tendría mayores índices de sobre vivencia en el medio natural, sin embargo, su mayor depredador es el hombre”, sostuvo el biólogo Miguel Barrera.

Según Barrera, Boyacá es el departamento que más número de poblaciones ancestrales de cóndor andino tiene registradas y reconocidas. Hay ocho lugares que fueron habitados por el cóndor de los andes como son los páramos de Siachoque, Siscunsí, Iguaque, Gantiva, Güina, La Rusia. Pisba y la Sierra Nevada del Cocoy.

El biólogo explicó que este proceso comenzó en el 2003, cuando la Fundación para el Medio Ambiente y el Desarrollo Humano Sostenible del Trópico (Fundetrópico) le propuso a la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) y al Ministerio del Medio Ambiente establecer un núcleo de repoblamiento del cóndor en Boyacá.

La iniciativa fue aprobada, entre otras razones, porque desde el 2001 Fundetrópico y la alcaldía de Sogamoso iniciaron en la vereda Las Cañas un trabajo comunitario con campesinos de la región, que busca comprometerlos con la protección de los recursos naturales. Además la decisión de que fuera en el páramo de Siscunsí obedece a que, según Barrera, se pretende constituir un  corredor de repoblación en el departamento. “Nos dimos cuenta que el páramo de Siscunsí era, de todos, el más estratégico ya que es muy probable que aquellas aves reintroducidas en Chingaza y Guayatá, y la población que viene del norte del país, posiblemente a la altura del Cocuy, se reencuentren en Siscunsí. Históricamente es viable que en este lugar se reencuentren cóndores reintroducidos con nativos”.

El trabajo comunitario

Mauricio Ramírez, geólogo de Fundetrópico, explicó en el 2001, después de la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial de Sogamoso, y luego de la identificación de los ecosistemas estratégicos, arrancó un proyecto que incluía recuperación de la fauna y flora nativas, investigación en la zona de páramo, actividades compatibles como el ecoturismo guiado, controlado y manejado, sumado a la recreación contemplativa y a la adecuación de infraestructura turística como un parque, un sendero ecológico y sitios de observación de la laguna de Siscunsí, como también un sistema de acueductos rurales.

“Ese fue el inicio de un proceso de autorregulación comunitaria en el manejo de los recursos naturales que permitió la formación de guardapáramos y el reconocimiento de la vegetación de páramo, subpáramo y bosque alto andino, así como la puesta en marcha del proyecto para repoblar la zona con el cóndor andino, un componente de la restauración de la fauna silvestre con otras especies como el tinajo, el guache y el curi”, explicó Ramírez Mesa.

Área de cuarentena

Olga Lucía Núñez, estudiante de biología de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y pasante del proyecto Cóndor de Siscunsí, explicó que desde el 16 de febrero, cuando arribaron de los Estados Unidos, el macho, de año y medio; y las tres hembras, de tres años cada una, estarán en cuarentena durante 45 días, por disposición del ICA en la finca San Rafael del municipio de Tibasosa (Boyacá). Los animales reposan en una jaula cerrada por los costados para evitar su familiaridad con la figura humana, y sólo la pasante ingresa en la noche para asear el lugar, cambiarles el agua y dejarles alimento cada ocho días. Los cóndores son alimentados con residuos cárnicos procedentes del matadero de Sogamoso.

Al cabo de la cuarentena, los “jóvenes emplumados” serán trasladados al páramo de Siscunsí donde se está acondicionando una cueva con formas naturales que les servirá de vivienda. Una semana antes de llevarlos al área se les colocará una identificación en las alas y un transmisor para rastrear su ubicación, labor que será desarrollada por el grupo de guardacóndores que actualmente se está formando.

Los guardacóndores tendrán la misión de hacer un monitoreo permanente, informar sobre su estado y liderar entre los campesinos un proceso de educación ambiental y de sensibilización en torno del cuidado y protección de las aves, que según el biólogo Miguel Barrera son fundamentales ya que en su condición de carroñeros cumplen la labor ambiental de “limpiar” el entorno de animales en descomposición, además de ser un símbolo nacional que es pertinente recuperar.

Cronología del programa Cóndor Andino en Colombia

En 1942, en el zoológico de San Diego, (California, Estados Unidos) nace el primer cóndor en cautiverio. Luego en 1966 son llevados desde Perú varios ejemplares de cóndor andino para experimentar técnicas de reproducción en cautiverio, crianza y liberación en razón a que el cóndor californiano se estaba extinguiendo y el biólogo Mike Wallace tenía la misión de asegurar la supervivencia de esa especie.

El 22 de mayo de 1989, por iniciativa del desaparecido Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inderena) y la Fundación Ranacer, en el marco del Programa Nacional para la Recuperación del Cóndor Andino –Colombia, arribaron al país cinco cóndores machos acompañados de técnicos americanos encargados de instruir a expertos colombianos en su crianza en cautiverio. Su liberación se produce en el Parque Nacional Natural Chingaza.

En 1994 Renacer continúa el trabajo en asocio con las corporaciones ambientales de Caldas, Nariño, César y Cundinamarca, especialmente; la labor es recogida luego por el Ministerio del Medio Ambiente, pero en el 2000 se estancó lo que motivó a que el año siguiente el experto Alan Liberman, quien coordina el proyecto de Cóndor Andino en el zoológico de San Diego, anunciara que se suspendería el envío de ejemplares a Colombia.

La primera experiencia de ese tipo en Boyacá se realizó entre el 2001 y el 2002 en Guayatá (provincia de Oriente), a instancias de la Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor), que trajo a la región tres parejas de cóndores, como una extensión del proyecto iniciado en Chingaza. El del páramo de Siscuncí,  en Sogamoso, es el proceso mas reciente de repoblamiento con cóndor andino.

Por Germán García Barrera
Redactor Boyacá 7 días

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